La historia del Montañerito Paisa y nuestro nuevo aperitivo
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Hay historias que merecen ser contadas. Esta es una de ellas.
El Montañerito Paisa (Atlapetes blancae) es un ave endémica del altiplano norte de Antioquia. No vive en ningún otro lugar del mundo. Durante más de 45 años fue considerada extinta, pero en 2018, en San Pedro de los Milagros (el mismo municipio donde nació Casa Giraldo) un observador aficionado la fotografió caminando cerca de su casa. Era pequeña, con su copete rojizo y su antifaz oscuro.
Hoy se estima que quedan menos de 100 individuos. Es un ave en peligro crítico de extinción.
¿Por qué le pusimos su nombre a nuestro nuevo aperitivo?
Cuando empezamos a pensar en la quinta referencia de Casa Giraldo, no buscábamos simplemente un sabor nuevo. Buscamos algo que representara quiénes somos y de dónde venimos, y el Montañerito Paisa lo decía todo.
Es endémico del norte de Antioquia, nuestro territorio. Estuvo a punto de desaparecer sin que mucha gente lo conociera, y volvió, desde un patio de San Pedro.
Decidimos que si podíamos hacer que más personas supieran que esta ave existe, que está en peligro, y que vale la pena cuidarla, valía la pena hacerlo. No como un gesto de marketing, sino porque creemos genuinamente que las marcas pueden ser un canal para contar historias que importan.
¿Y el aperitivo?
El Montañerito Paisa es una piña colada artesanal. Tropical, cremosa, con carácter propio. Inspirada en los sabores del trópico colombiano, construida con el mismo rigor que caracteriza a toda la línea de Casa Giraldo.
Lo presentamos en junio de 2026, en el marco de las Fiestas de la Leche y sus Derivados de San Pedro de los Milagros, la celebración más importante del municipio. No podría ser de otra manera, porque el Montañerito Paisa nació aquí, y aquí lo vamos a celebrar.
Por eso, la siguiente vez que veas una botella de Montañerito Paisa, recuerda que detrás hay un ave de copete rojizo que sobrevivió 47 años en los potreros del norte de Antioquia, que hay menos de 100 en el mundo y que cada vez que alguien pregunte por esta ave, ya valió la pena.