De proyecto de grado a marca con historia: un año de Casa Giraldo

De proyecto de grado a marca con historia: un año de Casa Giraldo

Todo lo que hoy es Casa Giraldo empezó en una universidad.

Mateo Giraldo, ingeniero químico de la Universidad de Antioquia, comenzó a explorar el mundo de los macerados como parte de su proceso de formación. Lo que encontró no fue solo una técnica… fue una posibilidad. Frutas colombianas naturales, un proceso artesanal riguroso, y un resultado que no se parecía a nada de lo que había en el mercado: una bebida suave, saborizada, con identidad propia.

Pero como pasa con muchos proyectos que nacen desde la academia, al principio no todos veían lo mismo. Las primeras botellas se vendían en pequeñas cantidades, con un empaque sencillo, y la idea de convertir esto en una marca real no era algo que todos creyeran posible.

Quien sí lo creyó fue Laura Clavijo, también Ingeniera Química de la Universidad de Antioquia, esposa de Mateo y cofundadora de Casa Giraldo. Fue ella quien vio el potencial antes de que fuera evidente, quien impulsó el proyecto cuando todavía era una apuesta incierta, y quien ayudó a convertir una buena fórmula en una marca con identidad, propósito y futuro. Sin ese empuje, Casa Giraldo probablemente seguiría siendo solo un entregable de la universidad.

En abril de 2025, llegó quien le daría a Casa Giraldo la voz que le faltaba. Mariana Múnera, profesional en Mercadeo, se unió al equipo con una tarea que parece simple pero rara vez lo es: ayudarle a una marca a decir en palabras lo que sus fundadores sienten pero no siempre saben expresar. Fue ella quien encontró el tono, quien tradujo la identidad de Casa Giraldo en contenido, en estética, en conversación. Quien vio lo que había detrás de cada botella y lo convirtió en algo que la gente pudiera sentir antes de probarlo. Con Mariana, Casa Giraldo salió al mundo con las tres referencias iniciales y con algo que no se improvisa: una marca que sabe quién es.

Los primeros meses fueron de aprendizaje acelerado. Ferias, voz a voz, Instagram. Descubrir que la gente no solo compraba el producto, compraba la historia detrás. Que el nombre importaba, que el diseño importaba, y que la sola pregunta "¿y esto qué es?" abría una conversación entera.

En septiembre de 2025 incorporamos la cuarta referencia: el macerado de limón, al que llamamos Canario. Fresco, espontáneo, el más “suave” de la línea. Completó una familia de cuatro productos que, como las aves que los inspiran, tienen cada uno su carácter propio.

Un año después: lo que aprendimos

Casa Giraldo llegó a su primer aniversario con más preguntas que respuestas, y eso nos motivó. Aprendimos que lo artesanal no es solo un método de producción, sino que también es una forma de relacionarnos con nuestra comunidad, que la Feria Campesina de San Pedro es uno de los espacios más honestos para existir como marca y que el voz a voz sigue siendo el canal más poderoso que existe.

Y aprendimos que los proyectos que valen la pena no los construye una sola persona. Hoy Casa Giraldo tiene un equipo de personas que comparten las mismas ganas: hacer que esta marca llegue a más manos, más mesas y más momentos. Cada uno desde su rol, con la misma convicción de que lo que estamos haciendo tiene sentido.

Aprendimos también que San Pedro de los Milagros no es solo donde producimos: es parte de lo que somos.

El capítulo que se abre ahora es el más emocionante. En junio de 2026, en el marco de las Fiestas de la Leche y sus Derivados de San Pedro, lanzamos nuestra quinta referencia. Un aperitivo que nació del territorio, inspirado en un ave endémica del norte de Antioquia que estuvo desaparecida por décadas y que volvió para recordarnos que vale la pena cuidar lo que tenemos.

 

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